Tras la sensualidad de LA QUINTA, Leo Alanis da un giro hacia terrenos más emocionales con 2001, quinto sencillo de su próximo álbum. Esta balada acústica, cargada de honestidad, funciona como un viaje nostálgico y personal: un cierre emocional a un capítulo complejo marcado por el paso del tiempo, la pérdida y el valor de los recuerdos.

Escrita en Año Nuevo, 2001 captura el momento en que Leo observa su año de nacimiento cada vez más lejano. Entre los retos de la vida adulta, la partida de amigos, las nuevas responsabilidades y el duelo por la pérdida de su hermana mayor, la canción encuentra consuelo en la idea que le compartió su terapeuta: “si sientes nostalgia, es porque has vivido una vida que vale la pena vivirla”. Así, la pieza se convierte en un agradecimiento por lo vivido, un homenaje al pasado que no podemos recuperar, pero sí resignificar.

Estrenada el 8 de agosto —día de su cumpleaños—, 2001 es tanto un recordatorio personal como una invitación a abrazar el pasado mientras seguimos adelante. Conectará especialmente con quienes han sentido el peso del tiempo y la dulzura de los recuerdos. Además, este lanzamiento guarda una pista clave sobre el título de su próximo álbum, que pronto será revelado.

En el plano sonoro, Leo regresa a la intimidad de sus inicios, evocando la sensibilidad de su primer sencillo Verónica. La guitarra acústica de su colaborador recurrente Eduardo Serrano abre el tema, sumando capas de percusiones sutiles, sintetizadores delicados, bajos digitales y cuerdas que alcanzan su punto más alto en el puente. La producción, a cargo de Vico Herrera y el propio Leo, culmina con un outro suave que regresa al instrumento inicial, cerrando con una nota de voz familiar en la que se escucha un cálido “¡A la bio, a la bao!” dedicado a él y a su hermana Andy.

La portada —extraída del diario de collages de Leo— refuerza el concepto de identidad en construcción. Una fotografía de su infancia, tomada el día después de su cumpleaños, aparece acompañada de un curita con una flor, símbolo de sanación. El fondo, cubierto por la letra de la canción, subraya cómo los recuerdos, incluso los más dolorosos, terminan moldeando quiénes somos.