Entre la neblina del folk y el pulso de un rock introspectivo, Keta Lenis regresa con “El Principio del Final”, una canción que suena a revelación y cierre, a ese instante donde todo termina para volver a comenzar. Con pianos que parecen recuerdos, guitarras que laten como si respiraran y un eco ancestral que atraviesa el tiempo, el artista traza un puente entre lo terrenal y lo espiritual, entre el ruido de la ciudad y el silencio de la naturaleza.
El tema, que transita entre la canción popular contemporánea y un lirismo casi místico, se siente como un canto colectivo a la liberación interior. Lenis propone un viaje hacia adentro, una reconciliación con lo que fuimos antes del progreso, cuando la voz humana todavía dialogaba con el viento y no con las máquinas. “El Principio del Final” vibra como una plegaria contra la deshumanización, una invocación a despertar del letargo moderno.
“Sentí esa disonancia entre lo moderno —frío, despersonalizado— y lo orgánico —voces, cielos, cantos. De ahí nació la necesidad de crear una canción que nombre el desarraigo y recupere el latido silenciado”, cuenta el músico sobre el origen de la pieza, escrita hace varios años durante noches de tránsito y soledad urbana.
La canción nació con lo mínimo: un teclado, una guitarra y el impulso de nombrar lo invisible. Hoy, renace con una nueva vida en Desdémona Estudio (Córdoba, Argentina), bajo la producción del legendario Mario Breuer, acompañado por músicos invitados que expanden la textura del tema con arreglos que oscilan entre lo íntimo y lo trascendente.
En su sonido habita algo antiguo, una nostalgia que recuerda a los tangos perdidos o a los bares donde el piano todavía llora. Pero también hay futuro: una promesa de reconstrucción, un llamado a detener la prisa y volver al origen.
“El Principio del Final” es más que una canción —es una frontera entre mundos.