El trío neerlandés celebra veinte años de trayectoria con un disco que fluye entre Leiden y Los Ángeles, explorando la calidez del soul y la expansión cósmica del sonido analógico.
Hay discos que suenan a destino, y Velvet Seas es uno de ellos. El nuevo álbum de Kraak & Smaak no solo marca el regreso del trío después de un lustro, sino que también funciona como una declaración de madurez: una exploración elegante del funk, el soul y la psicodelia bajo una luz dorada y cinematográfica.
Escrito entre los adoquines de Leiden y la neblina californiana de Los Ángeles, el álbum encuentra al trío expandiendo su universo sonoro sin perder el pulso cálido y orgánico que los define. Desde su debut Boogie Angst hasta sus incursiones más electrónicas, Oscar de Jong, Wim Plug y Mark Kneppers han perfeccionado la alquimia entre lo vintage y lo futurista, y aquí la llevan a su punto más refinado.
El disco abre con “Midnight Cowboy”, una introducción cinematográfica que suena a soul lisérgico y carretera al atardecer. A partir de ahí, cada colaboración se siente como una pieza de un mosaico mayor: IVAR en la sensual “Herbs & Wine”, Kosta G en la melancólica “Nothing Is Forever”, y Butter Bath en la radiante “Heat”. El tema homónimo, con Izo FitzRoy, es el corazón espiritual del disco —una plegaria soul sobre sintetizadores brillantes— mientras que The Undercover Dream Lovers y iogi llevan la narrativa hacia territorios más psicodélicos y nostálgicos.
A nivel conceptual, Velvet Seas es una travesía que conecta la pista de baile con la introspección. Su sonido viaja entre los sintetizadores del nu-disco, los bronces del funk setentero y una producción que respira como una cinta analógica. Cada canción parece flotar en un punto medio entre el pasado y el futuro, entre el cuerpo y la mente.
El álbum también celebra una red de colaboraciones que reflejan la amplitud creativa de Kraak & Smaak: de la energía cálida de Berenice van Leer a la psicodelia luminosa de Kainalu, todo encaja con precisión y naturalidad. “Queríamos hacer un disco que se sintiera como un amanecer: suave, cálido, pero lleno de vida”, han dicho en entrevistas recientes.
Veinte años después de su debut, el trío sigue moviéndose con la misma curiosidad de sus primeros días, ahora con una profundidad emocional que solo da la experiencia. Velvet Seas es un disco para escuchar con los ojos cerrados, entre luces suaves, mientras la realidad se diluye al ritmo de un bajo funk que nunca se apaga.
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