Si pensabas que el trap ya lo había dicho todo, Drizzle llega con DOSMIL2 para demostrarte lo contrario. En este nuevo álbum, el artista urbano se atreve a mezclar su base trapera con sonidos que no son comunes en el género: electrónica, drum and bass y una vibra alternativa que transforma cada track en una experiencia distinta. El resultado es un disco que suena a futuro, pero con emociones que todos hemos sentido.

DOSMIL2 no se queda en la fórmula fácil. A lo largo de sus 7 canciones, Drizzle construye un universo sonoro que va del beat pesado al sintetizador envolvente, creando una mezcla inesperada pero poderosa. Aquí el trap no es una jaula, sino una base desde donde despegar hacia nuevas direcciones. La producción juega con texturas digitales y atmósferas melancólicas, ideal para quienes buscan música que los haga sentir y moverse al mismo tiempo.

El focus track, “Gran Vía”, es un gran ejemplo de esta fusión. Aunque parte del trap, evoluciona hacia un mood mucho más etéreo gracias a la producción de VV Brujo, un productor con el que Drizzle ya ha trabajado en siete ocasiones. El tema nace de una historia real: una relación a distancia con una persona que se mudó a Madrid, y cómo el artista canalizó ese vacío en una canción que duele, como cuando ves una foto vieja en el carrete a las 2 a.m.

Lo interesante de DOSMIL2 es que, sin perder la esencia callejera y emocional del trap, se abre a nuevas posibilidades. Drizzle no le teme a experimentar, y eso lo convierte en una voz relevante para la nueva generación de artistas que ya no se limitan a un solo estilo. Su música conecta con quienes buscan algo más allá del algoritmo, algo que los represente y los saque de lo de siempre.

Con este disco, Drizzle deja claro que el trap no está muerto, solo está evolucionando. DOSMIL2 no es solo un álbum, es una declaración: sí se puede romper las reglas, sí se puede sonar distinto, y sí se puede sentir todo al mismo tiempo. Dale play y prepárate para una montaña rusa de sonidos.