Valentina Tross, artista venezolana criada en la Ciudad de México, continúa delineando una de las propuestas más singulares de la nueva generación. Su universo sonoro, íntimo y literario, ahora se expande con solita, primer lanzamiento bajo BAM Music y punto de partida de una nueva etapa en su carrera.
El tema captura una contradicción universal: no querer continuar una relación, pero tampoco soportar que la otra persona siga adelante. Con producción minimalista y electrónica, solita transforma el ego y el coraje en un desahogo ligero y lleno de energía, un himno juguetón que se ríe de sí mismo.
“Tenía el reto de hacer algo divertido porque yo seguía en un espacio triste. Cuando escribí esta canción sentí que era mi momento para berrinche, pero sin darle tanta importancia. Todos pasamos por esos momentos y qué mejor que bailarlos”, comparte Valentina.
Su propuesta siempre ha tenido un pulso cinematográfico: tras estudiar cine en Vancouver, encontró en la música un medio para narrar historias que nacen de recuerdos fragmentados y se transforman en canciones. En su sonido conviven influencias como FKA twigs, SOPHIE, James Blake y Etta James, atravesadas por una sensibilidad cercana al realismo mágico de Juan Rulfo o Gabriel García Márquez.
Esa unión entre lo visual y lo sonoro le ha valido el reconocimiento de medios como Rolling Stone, que la han señalado como una artista a seguir por su autenticidad y capacidad de experimentar sin perder honestidad. Con solita, Valentina revela un costado irreverente, despreocupado y cómplice, sin abandonar la esencia que ha definido su proyecto.
Este lanzamiento marca el inicio de una nueva era para Valentina Tross: una música que no solo se escucha, sino que también se baila, se comparte y celebra la belleza escondida en las contradicciones más humanas.