Supongo que no debe ser regla general pero me gusta pensar que como a mí, el mejor álbum que llegaremos a conocer se revela ante nosotros a mitad de un momento de éxtasis combinado con la soltura de un estado eufórico que por algunas horas nos precede, o bien en el recuerdo borroso de éste. Estas canciones, doce en total, del álbum homónimo de TRST (pronúnciense como Trust), llegaron a mí en alguna madrugada solitaria y anónima hace alrededor unos cinco años, no podría describir que fue lo que sentí con exactitud al escucharla o en cómo había dado con ellos, lo único que sé con seguridad es que fue la canción ‘Sulk’ la que se me mostró como una revelación precedida inmediatamente por una emoción que rápidamente iba siendo sosegada por el anestesiante en turno, escuché todo el álbum pero con cada instante que transcurría perdía el interés; música de fondo para algún pensamiento desgastado que exigía lo que me quedaba de atención, justo ahora recuerdo un poco más: estaba viendo hacia el techo disfrutando de esos minutos lúcidos en donde el remanente de la noche nos incita a intentar prolongarla aún más con fuerzas inventadas; las posibilidades todas existen pero si no se aprovechan se van marchitando una por una hasta que la oscuridad viene con el sueño. Al día siguiente lo único que rescaté era Trust con su canción Sulk que resonaba lejana, casi irreconocible musicalizando con insistencia mi resaca, las demás canciones no me fueron necesarias en aquel momento para ir construyéndome este trauma personal que se ha ido dotando cada vez con más significado hasta llegar a este punto, obviamente no sólo se trata de la música sino también los recuerdos con los que la he ido enriqueciendo.

Yo sé que el título de esta columna es de por sí absurdo, quién se atreve a declarar de esa manera que ha llegado a descubrir el álbum definitivo que ningún otro podrá desplazar en lo que le reste de existencia, más cómico todavía que resulte ser un álbum de ‘dark wave’ cuasi desconocido que fue producido sin dejar una aparente trascendencia, bueno, ese es precisamente parte de su encanto. Estuve escuchando Sulk sin decidirme avanzar a otra canción de la banda; había algo sobrenatural en la voz desesperada de su vocalista junto los sintetizadores que encajaban perfectamente con un sentimiento melancólico que me envolvía en aquel entonces, una mezcla que incitaba mi autodestrucción hasta sus límites; con acordes y notas simples pero siempre incisivas y fulminantes, esa canción se terminó volviendo un himno secreto que escuchaba a todas horas y que alcanzaba todo su potencial cuando la madrugada llegaba a su clímax, aún más cuando me destrozaba sin piedad; la canción ideal para revolver la herida haciendo que el dolor se volviera pleno, hermosamente absoluto, poco necesitaba en aquel entonces y aquella canción era más que suficiente para sobrepasar cualquiera de mis expectativas.

Yo sé que el título de esta columna es de por sí absurdo, quién se atreve a declarar de esa manera que ha llegado a descubrir el álbum definitivo que ningún otro podrá desplazar en lo que le reste de existencia, más cómico todavía que resulte ser un álbum de ‘dark wave’ cuasi desconocido que fue producido sin dejar una aparente trascendencia, bueno, ese es precisamente parte de su encanto. Estuve escuchando Sulk sin decidirme avanzar a otra canción de la banda; había algo sobrenatural en la voz desesperada de su vocalista junto los sintetizadores que encajaban perfectamente con un sentimiento melancólico que me envolvía en aquel entonces, una mezcla que incitaba mi autodestrucción hasta sus límites; con acordes y notas simples pero siempre incisivas y fulminantes, esa canción se terminó volviendo un himno secreto que escuchaba a todas horas y que alcanzaba todo su potencial cuando la madrugada llegaba a su clímax, aún más cuando me destrozaba sin piedad; la canción ideal para revolver la herida haciendo que el dolor se volviera pleno, hermosamente absoluto, poco necesitaba en aquel entonces y aquella canción era más que suficiente para sobrepasar cualquiera de mis expectativas. Después, años después, vino a mí ‘the dazzle’ pero no por decisión propia, la escuché en alguna fiesta ensordecida por el parloteo y el escándalo pero la voz enseguida hizo que despertará de mi trance, no podía escapar, me había cruzado con otra canción de Trust y tenía unos minutos entre el bullicio para por fin descubrir si tenía el potencial de su hermana para transgredirme o por fin poder descansar abandonando la idea de que existía todavía algo suelto por allí capaz de hundirme más y peor. Me acerqué todo lo que pude a la bocina.

Inmediatamente después de escuchar esta canción pude asegurar varios puntos, ampliar el panorama, intentar delimitarlos… Usé ‘SoundHound’ para saber el nombre y cuando llegué a mi casa la puse de nuevo, el mismo ambiente seguía prolongándose de una pista a otra, y como temía con más complejidad, esta canción no era mejor pero le daba riendas a un sentimiento que justo ahora se empezaba a sentir incompleto, la progresión seguía su renovado camino pero no hacia una estado de epifanía sino todo lo contrario; dotaba al agujero en el que me había malacostumbrado a estar de nuevos matices, una combinación que no se da muy seguido; un extraño y genuino afecto por lo irremediable resurgía fiel esperando despertar de nuevo para revolucionarme la vida con fuerzas renovadas, por lo autodestructivo claro está. Recuerden que es le mejor álbum del mundo así que tengo que exagerar para que con suerte puedan llegar a comprenderme, y es que, ‘the dazzle’ fue un peldaño en mi vida hecho de cinco minutos de tonadas macabras que me arrastraban con gracia de una desventura a otra, la conjunción de la voz fantasmagórica con la ambientación de synths calaba como vértigo en el cráneo; más terrible con cada reproducción pero irremediablemente inspiradora. Ya poseía para bien o para mal dos de las tantas canciones del disco pero una terca devoción me hacia quererlas mantenerlas intactas; era tanta su influencia para sostener mi carácter de aquel entonces que temía teñirlas con un álbum cuyas canciones restantes fueran mediocres, de todas formas, muy a pesar de mis esfuerzos por evadirlas una madrugada después de un par de años escuché una tercera tomando unas cervezas con dos amigos, justo después de que mi cabeza tratara de ajustarse al estruendo melódico de un concierto de Sigur Rös, supongo que experiencias de esta magnitud ayudan al oído y la mente a afilar el presentimiento y descubrir el potencial de una canción y sus futuras consecuencias, así llegó ‘Shoom’ y de un jalón, sin necesidad de repetirla aquella vez reconocí la importancia que tendría en mi vida; tanto para amenizar mis futuras desgracias como para continuar con el legado de esta banda que cada vez iba adquiriendo una complejidad que ya rayaba en lo absurdo. Shoom se convirtió en mi canción favorita de Trust hasta la fecha y eso ya es decir mucho.

Justo ahora me doy cuenta que llevo cinco años de que con mucha lentitud le he exprimido el jugo a este álbum, hace unos meses por fin pude armarme de valor para romper el estigma y lo volví a escuchar de nuevo tirado en un sillón acompañado de un aletargamiento inducido, pero esta vez con toda la gama de antecedentes delineando los sonidos por lo alto, la oscuridad se enriquecía con cada canción que circulaba por la habitación y el panorama por fin se me mostraba completo, estos tipos se había encontrado con una lucidez momentánea y la habían trabajado con tal maestría que acertaron en capturar un sentimiento errático que ni siquiera los que nos dedicamos a buscarlo entre las madrugadas podemos encontrarlo la mayoría de las veces, mucho menos arriesgarnos a definirlo… Cabe resaltar que ésta es mi humilde opinión, y sé de antemano que será difícil que alguien la comparta ya qué si fuera así este disco ya estaría entre los más escuchados de todo el mundo, aun sabiendo esto si sigues sintiendo curiosidad y tienes una ansiedad que sólo puede ser disipada precipitándose cada más al abismo, ésta puede ser una hermosa manera de acompañarte a hacerlo.

Armando Castillo

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