Por:Iván Pacheco
En las crónicas de ciudad siempre hay algo de qué hablar; sin embargo, existen días excepcionales que merecen detenernos y rendir tributo a aquello que nos provoca catarsis a través de la música. Tal fue el caso de la visita de Belafonte Sensacional al Bajío, una noche que ya se intuía destinada al exceso emocional: letras para corear, melodías errantes y una mezcla de ritmos que tomó por sorpresa a extraños y conocidos. Y cumpliendo el presagio, Belafonte llegó con un barco cargado de todos estos elementos que sólo pueden sostenerse desde la amistad y el compañerismo, logrando salir a flote en medio de la tormenta que se vivió en el foro “El Callejón”.
El encargado de calentar la cancha para que todo esto sucediera, fue el talento local Gustavo Guzmán, a.k.a. Gusmorning, quien a sus 25 años es conocido en la escena under por llevar su trova urbana desde hace poco más de 13 años a las calles a donde haya un par de oídos escuchando, o a algunos bares de León donde convierte las noches en veladas sustanciosas. Desde covers hasta creaciones propias, es una persona que lo caracteriza su genuinidad y a quien vale la pena darle una escuchada.
El segundo acto fue llevado a cabo por Christian Rojas, Redmen para la banda, artista visceral también de la ciudad del zapato, quien además es una figura importante en la formación de la contracultura local que ha participado no solo como músico (en las bandas Undercity Men y The Stockyard), sino como promotor y difusor de todo aquello de lo que forma parte. Su talento impredecible en esta ocasión nos trajo una formación en full band en una especie de súper banda de la escena local; compartió escenario con Erick Velarde, de Los Primitivos; Jorge Chávez, de Third Stone From the Sun; y Miguel Manjarrez, de la banda toluqueña HEL. En conjunto tocaron un garage rock revival con notas psicodélicas que hacían pensar en The Brian Jonestown Massacre y otras bandas de la movida.
En ese punto la gente ya estaba completamente entregada a los pormenores que sólo puede ofrecer la escena local: la fila para conseguir una bebida comenzaba a desbordarse, el calor comenzaba a ser insoportable, el sudor corría entre los asistentes y los Belafonte ya ansiaban comenzar su Destroy.

Fue así como, alrededor de las 23:00 horas, toda la pandilla de Belafonte Sensacional subió al escenario para arrancar su presentación con una de sus rolas más representativas: Lo hice por el punk. Automáticamente la pista se convirtió en un hervidero humano donde, entre empujones, gritos y caguamas derramadas, la conexión con la banda fue inmediata.


Lo que siguió fue una mezcolanza de ritmos que viajaban del rock a la cumbia, y del punk a la techno-banda, siempre bajo el sello inconfundible de Belafonte. Hubo tiempo para el slam y también para bailar de caballito, pero lo que es cierto es que su presentación nunca bajó de intensidad. Algunas de las rolas de su set fueron: “Valedor”, “Hay hormigas en el baño, John”, “Resist all”, “Negro soledad”, “Epic aris”, “noche total”, entre otras. Es difícil elegir qué canciones destacar de su set ya que todas brillan por sí solas, y eso se vio demostrado la noche del viernes 15 de mayo.

Terminó la función de Belafonte y, sin embargo, no cayó la noche total y aún hubo estrellas para vacilar. Como acto de cierre, fue el turno de la banda local Pobre de ti, el cuál es uno de los proyectos más frescos y jóvenes de la ciudad que explora el rock y punk de una manera cruda y que recientemente ha ayudado a sostener la escena leonesa. Tan es así que “Pinches puercos” ya comienza a ser coreada entre el público.
Mientras Pobre de ti hacía el honor de cerrar el evento, la pandilla Belafonte aprovechó para mezclarse entre la gente, hacer amigos y construir comunidad, porque, como dice la canción: si no se comparte, no es felicidad.